domingo, 30 de junio de 2013

La llamada de Cthulhu

La recta, el plano y el espacio tridimensional que usamos habitualmente son ejemplos de espacios euclídeos (los "normales" para las primeras tres dimensiones.

En La llamada de Cthulhu, de H.P. Lovecraft, unos marineros encuentran una ciudad antiquísima, dedicada al culto de dioses anteriores a la humanidad quizás venidos del espacio pero que en su arquitectura reflejan un origen o evolución diferente al de los seres humanos.
Johansen describe la ciudad como algo muy similar a una creación futurista, sin saber nada de futurismo. En lugar de hablar de una determinada estructura edilicia, lo reduce todo a ángulos y superficies de piedra —superficies demasiado grandes para pertenecer a este mundo, y enmanteladas de caracteres desconocidos y ominosas representaciones. Hago hincapié de estos ángulos porque me recuerdan los sueños que me narró Wilcox. El joven artista había puntualizado que la geometría de la comarca de sus sueños no era normal, no era euclidiana, y que se vinculaba con esferas y tamaños diferentes de los nuestros. Ahora un marino no ilustrado tenía la misma impresión ante aquella espantosa realidad.
La llamada de Cthulhu, H.P. Lovecraft

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